El invierno ya pasó, pero sus hábitos siguen disparando tu cuenta de la luz
Experto de Santo Tomás advierte que rutinas como el calientacamas o la secadora persisten en primavera y encarecen la electricidad.
Las temperaturas suben, los abrigos van al clóset y los días se alargan, pero la cuenta de la luz muchas veces no refleja ese cambio. Según especialistas, gran parte de los hogares chilenos arrastra sin darse cuenta hábitos eléctricos del invierno bien entrado el período de primavera, lo que se traduce en un gasto innecesario que golpea el bolsillo mes a mes.
Alejandro Tello, jefe de las carreras de Electricidad de Santo Tomás San Joaquín, explica que el problema no está en los equipos en sí, sino en cómo y cuándo se usan. «Muchas veces dejamos conectado el calefactor, seguimos usando el calientacamas toda la noche o recurrimos a la secadora aunque ya hay condiciones perfectas para tender la ropa afuera», señala el docente. Su mensaje es claro: no se trata de renunciar a la comodidad, sino de ajustar el uso de cada aparato al momento en que realmente se necesita.
En la práctica, los equipos que más impacto tienen en esta transición estacional son:
- Calefactores eléctricos: dejarlos encendidos por inercia, aunque la temperatura ambiente ya no lo exija, puede representar uno de los mayores consumos del hogar.
- Calientacamas: usarlo durante toda la noche deja de ser necesario cuando las temperaturas nocturnas suben. Encenderlo solo al momento de acostarse es suficiente.
- Secadoras de ropa: con días más soleados y ventilados, secar la ropa al aire libre es gratis. Cada ciclo de secadora puede consumir entre 2 y 4 kWh.
Tello también llama a preparar los equipos de aire acondicionado antes de que llegue el calor intenso del verano. Limpiar los filtros y verificar que las entradas y salidas de aire estén despejadas es una tarea sencilla que marca la diferencia: un filtro sucio obliga al equipo a trabajar más, consumiendo más energía y enfriando peor.
En un contexto donde las tarifas eléctricas en Chile han ido en alza sostenida y el costo de vida presiona a las familias, estos ajustes de hábito pueden significar un ahorro real en la factura mensual sin sacrificar confort. La clave, según el experto, es hacer una revisión consciente de qué equipos siguen encendidos y si realmente siguen siendo necesarios ahora que el invierno quedó atrás.