Salud y Bienestar

SOD y NAD+: las dos moléculas que la ciencia pone en el centro de la batalla contra el envejecimiento

Más allá de las arrugas, la ciencia de la longevidad pone el foco en la salud celular con dos moléculas clave para envejecer mejor.

Redacción La Tamaldia|Salud y Bienestar|

Durante décadas, hablar de envejecimiento significaba hablar de arrugas y colágeno. Pero la ciencia está cambiando ese relato desde adentro, literalmente: hoy los investigadores apuntan a lo que ocurre dentro de nuestras células como la clave para entender —y eventualmente frenar— el paso del tiempo. En ese contexto, dos moléculas están acaparando la atención de especialistas en dermatología, medicina preventiva y bienestar: la superóxido dismutasa (SOD) y el NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido).

Para quienes no tienen un doctorado en bioquímica —es decir, la gran mayoría—, estos nombres pueden sonar intimidantes. Sin embargo, ambas sustancias son producidas de forma natural por el organismo y cumplen roles fundamentales en el funcionamiento cotidiano del cuerpo humano. El problema es que, con los años, su producción declina, y ese descenso tendría consecuencias concretas en cómo envejecemos.

La SOD: el escudo antioxidante que ya está en tu cuerpo

La superóxido dismutasa es una enzima que actúa como una especie de guardaespaldas celular. Su trabajo es neutralizar los llamados radicales libres, moléculas inestables que se generan por factores tan cotidianos como respirar, exponerse al sol santiaguino o soportar el smog que cubre gran parte de las ciudades chilenas. Cuando estos radicales libres se acumulan sin control, aceleran el deterioro de tejidos y órganos, un fenómeno conocido como estrés oxidativo.

En la piel, este daño se traduce en señales concretas y visibles:

  • Pérdida de firmeza y elasticidad
  • Aparición de manchas, especialmente frecuente en zonas con alta exposición solar como las que registra Chile durante el verano
  • Degradación del colágeno, que adelgaza y debilita la piel con el tiempo

El interés por la SOD ha crecido porque, a diferencia de muchos antioxidantes externos, esta enzima actúa desde el interior del organismo con una eficiencia que los cosméticos convencionales difícilmente pueden replicar.

Una combinación que promete más que la suma de sus partes

El NAD+, por su parte, es una coenzima presente en todas las células del cuerpo y esencial para la producción de energía y la reparación del ADN. Su caída sostenida con la edad ha sido vinculada en estudios recientes con procesos como la fatiga crónica, el deterioro cognitivo y el envejecimiento acelerado de tejidos. En Chile, donde el ritmo de vida en grandes urbes como Santiago implica altos niveles de estrés y pocas horas de sueño, este factor adquiere especial relevancia.

Lo que hace particularmente interesante la combinación de SOD y NAD+ es que ambas moléculas actuarían de manera complementaria: mientras una combate el daño oxidativo, la otra apoya los mecanismos de reparación y energía celular. Juntas, representan un enfoque más integral y profundo del bienestar que va mucho más allá de cualquier crema antiarrugas.

La investigación en torno a estas moléculas sigue en desarrollo, pero el interés creciente entre médicos y consumidores marca una tendencia clara: el futuro del cuidado de la salud pasa por entender —y proteger— lo que ocurre a nivel celular.

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