Economía

El boom minero en Chile esconde un riesgo invisible: equipos millonarios que operan sin cobertura real

La renovación de flota en la minería chilena crece a ritmo récord, pero las pólizas de seguro no siempre acompasan ese avance.

Redacción La Tamaldia|Economía|

La minería mueve a Chile. Representa cerca del 15% del PIB nacional y sostiene empleos directos e indirectos en regiones desde Atacama hasta Antofagasta. Por eso, lo que ocurre dentro de las faenas importa más allá de las tranqueras: cuando una mina se detiene por un siniestro mal cubierto, el efecto llega hasta las comunidades, los proveedores y, en última instancia, las arcas fiscales.

Y hoy hay una señal de alerta que pocos están mirando. Entre enero y mayo de 2026, la inversión en equipamiento minero en Chile alcanzó US$352 millones, un 14,4% más que en el mismo período del año anterior, según cifras de Cochilco. Codelco Andina incorporó 18 nuevos camiones CAT 798AC para sumar 57 equipos en su Mina Rajo. Minera Escondida avanza en un proceso similar junto a Caterpillar y Finning. La renovación de flota no se detiene.

Pero ese dinamismo trae consigo una paradoja: cuanto más moderno es el equipo, mayor es el riesgo de que quede mal asegurado. Así lo advierte Lucas Behncke, experto en seguros de equipos móviles y flota de Ventus Group. «Cada camión que entra a operar sin que la póliza lo registre formalmente es un pasivo que la empresa no ve hasta que ocurre el siniestro», señala.

El mercado de seguros para equipos móviles mineros en Chile mueve cerca de US$500 millones anuales en primas. Sin embargo, no existe obligación legal de asegurar esta maquinaria: la exigencia es puramente contractual, impuesta por la empresa mandante al contratista. Eso significa que el nivel de cobertura —y sus vacíos— depende de cada compañía.

El problema central, explica Behncke, no es la ausencia de seguro sino los plazos y los valores declarados. La mayoría de las pólizas incluyen una cláusula de notificación de incorporación, con ventanas de entre 30 y 60 días para registrar un equipo nuevo. Si ese aviso no llega a tiempo, o si el valor declarado no refleja el costo real de reposición —que incluye importación, montaje y puesta en marcha—, la empresa queda expuesta a lo que en la industria se llama infraseguro: una brecha que reduce proporcionalmente cualquier indemnización futura.

Las consecuencias de ese descalce pueden ser severas:

  • Indemnizaciones insuficientes para reponer equipos de última generación.
  • Paralizaciones prolongadas de faenas mientras se resuelven disputas con aseguradoras.
  • Costos que recaen sobre contratistas con menor espalda financiera que las grandes mineras.

Estudios internacionales estiman que en el 77% de las instalaciones evaluadas existe algún grado de infraseguro en equipos industriales. En Chile, con una flota que se renueva aceleradamente y contratos que muchas veces no se actualizan al mismo ritmo, esa cifra debería encender alarmas tanto en las empresas como en los organismos reguladores del sector asegurador.

En un país donde la minería financia hospitales, caminos y transferencias sociales, garantizar que los activos que sostienen esa industria estén correctamente cubiertos no es solo un asunto de contratos: es una cuestión de política económica.

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